martes, 2 de diciembre de 2014

Una ensalada llamada Elizabeth



Frankenhooker (1990):

Cuando Frank Henenlotter (Nueva York, 1950) muera, será recordado como uno de los mejores peores directores de cine de terror con toques de comedia y tetas, muchas tetas. En el argot eso se llama exploitation y vivió su época de gloria en los 70. Aquí lo más parecido fue el fantaterror, una especie de cine del destape (coincidieron cronológicamente en las salas) aderezado con kétchup. Pero eso ya en otro post.

Frank Henenlotter en persona
Frank y su sentido del humor

La peli con más kétchup de Henenlotter probablemente sea Basket Case (1982), traducida como “¿Dónde te escondes, hermano?”, supongo que por la misma persona que tradujo Braindead como “Tu madre se ha comido a mi perro”. Es un thriller sobre dos hermanos siameses que fueron separados contra su voluntad. Uno de ellos es deforme, vive en una cesta de picnic y busca venganza.

Había tanto kétchup que se estrenó directamente en vídeo, la forma que tenía  la industria de decir: no creo en tu mierda. Paradójicamente muchos de estos lanzamientos se han  convertido en películas que solo llegaron a una audiencia reducida y enferma, pero con buen criterio, como nosotros. Cine de cultos.

En Brain Damage (1988), un joven exitoso sufre un cambio drástico en su vida cuando un parásito que se alimenta de cerebros humanos se instala en su nuca. Se llama Elmer, y es muy educado. Además, no se come su cerebro, sino el de las víctimas que su huésped seduce. A cambio, Elmer le inyecta un líquido azul que tiene un poderosísimo efecto alucinógeno y anticoncluyente, similar al Alprazolam mezclado con un poquito de LSD. En otras palabras: le jode vivo. Hace que vea el mundo como en una Atari de la época.

Póster de Frankenhooker
Ya no se hacen carteles así

Y hay más. Pero la que ha conseguido que se me caigan las gafas al suelo no es otra que la posterior Frankenhooker. El argumento es más simple aún: una reinterpretación posmoderna del Frankenstein de Mary Shelley, pero en Nueva Jersey. Tienes que verla. En serio. Es tan buena que me ha inspirado un poema (CONTIENE SPOILERS):

Frankensorra

He puesto el taladro encima de la mesa
Al lado de un plano de anatomía
Abro el congelador
Para decirle buenas noches a tu cabesa
Voy a salir a matar gente
para recomponer tu cuerpo con sus pedacitos
No tienes la culpa de que el cortacésped
te hiciese picadillo delante de tus seres queridos
Busco carne fresca
antes de que llegue la Gran Tormenta.

Antes de que llegue la Gran Tormenta
tengo que tranquilizarme
A ver si taladrándome la cabeza
consigo no recordarte
A veces te me apareces en la tele.
Incluso en los documentales
Me han dado 30 minutos para decidir
pero no puedo pensar con cuál quedarme
Prometo reconstruirlas a todas
en cuanto Elizabeth esté presentable.

Podemos esperar muchas cosas interesantes de Henenlotter, pero incluso si no hubiera hecho nada más, seguiría siendo uno de los directores que hay que conocer antes de morir. Por ejemplo, su última peli, Bad Biology (2008) cuenta la historia de una mujer con una vagina mutante que conoce a un hombre con un pene mutante. 

Dos razones (por si necesitas alguna más) para verla:

Frankenhooker es un alegato feminista, aunque en un momento dado varias  mujeres vuelen por los aires. En la mojigata y neopuritana América de los 80, es la única película que conozco que trata el tema de la prostitución sin culpabilizar a las mujeres que la ejercen, y contiene hasta un trozo de debate televisivo en el que una Portavoz Progresista explica a un Tonto Con Corbata por qué prohibirla en vez de regularla solo sirve para que gente como él se aproveche de las peores condiciones laborales de las  mujeres.

También contiene mensajes para los emprendedores: todo se puede hacer en un garaje. Desde un Mac hasta una frankenpareja. Así que ya sabes...

Saludos gafacaspiles.

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