martes, 25 de marzo de 2014

Otra de dinosaurios.

De eso que tu abuela tiene un casette con canciones de la farándula que a ella le gusta, y ahí estás tú escuchándolo desde tu más tierna infancia. Lo que no esperas es que entre canciones de Manolo Escobar encuentres a Rocío Dúrcal cantándole a un familiar del primo Anastasio el diplodocus.

Diplodocus, sí, es el título de una canción y sí, es de Rocío Dúrcal.




Mi tatatatata tatarabuela,
Barría su caverna,
Barría su caverna,
Cantando una canción…



Rocío yo no te hacía tan vieja como para tener una tatarabuela prehistórica y menos para llegar a saber que es lo que hacía, seguro que eso hubiera servido de mucho a la ciencia.
O bien te faltan tatatatata... o bien tu tatarabuela estaba como una cabra y vivía en cavernas.
 

Ujuuuuu, ujuuuuuuuu.

Y mi tatatatata tatarabuelo,
Cogiéndola del pelo,
Cogiéndola del pelo,
Su amor le declaro…



Una forma muy sutil y romántica de declararse. No se por qué esto no sigue vigente hoy en día, nos ahorraría muchos problemas a la hora de romper el hielo, o a lo mejor rompes otras cosas...
 

Juji, juja,
Yo tengo un diplodocus,
Que acabo de cazar,
Juji, juja,
Si no le tienes miedo,
Te llevo a pasear.


Este es un claro ejemplo de la sociedad de la época, aún no se había erradicado la esclavitud dinosaurística. Inyustisia. Además que si lo cazó, ¿cómo es que está vivito? Al menos se preocupa por si tiene miedo, caballeros así no quedan.

No quiero diplodocus, 
Ni quiero pasear,
Si quieres ser mi novio,
Has de hablar con mi papá,
Has de hablar con mi papá. 



La sociedad patriarcal que era mu mala y no podían ni montarse en un diplodocus sin pedir permiso... qué tiempos más estrictos. Por lo menos así no se zorreaba... tanto... a la luz del día... en público... no te pillaban metiendo mano..., imagínate lo difícil que es meter mano en un diplodocus, es como liarse en una moto. En diplodocus no se podía ir ni al autocine, bueno al dinocine. Ir al dinocine en diplodocus es como ir al autocine en grúa o en esos cacharros que se usan para cambiar las bombillas de las farolas. 

Mi tatatatata tatarabuela,
Metiéndose en la cueva,
Metiéndose en la cueva,
Un ojo le guiño.


¿Pues no era una caverna?


Ujuuuuu, ujuuuuuuuu.

Y mi tatatatata tatarabuelo,
Mordiendo una manzana,
Mordiendo una manzana,
De nuevo le cantó...


Oye, que digo yo, no cantes con la boca llena ¿no? Aunque no lo hagas por educación, si te vas a declarar asegúrate de que se te entienda bien.


Juji, juja 

Normal, ¿con la boca llena qué vas a atinar a decir? Ju ja, de aquí salió el primer tema de Chimo Bayo.


Yo tengo un diplodocus,
Que acabo se cazar,
Juji, juja,
Si subes enseguida,
Nos vamos a casar.


Los Dúrcal se lo montaban fácil, ni banquete, ni fiesta, ni ceremonia,... ¿para qué gastar dinero?

Y mi tatarabuela,
Muy pronto se subió,
Y fueron muy felices,
Y este cuento se acabó.
Y este cuento se acabó.
Y este cuento se acabó.


Y esto acaba como en Los Serrano, una mentira todo... unos lo llaman sueño y otros cuento.

martes, 11 de marzo de 2014

La broma compleja. La mala pata de Dylan: hasta los huesos por Suze.

Antríomoco dijo una vez: “a la mayoría de personas les molesta que le expliquen qué es un hipopótamo si antes no lo han descubierto ellos mismos. La gente odia las explicaciones de cosas que ignoran completamente ”. Nosotros nos negamos a creer esta máxima, así que rebatiendo la cita del famoso filósofo griego, nos hemos lanzado a esta arriesgada sección para demostrar que la curiosidad del hombre es más poderosa que su egolatría. Y de paso nos echamos unas risas.

Esta nueva sección tiene un doble derrotero: además de regalaros una broma absurda o chiste sin gracia, con el atractivo formato de un par de viñetas dibujadas por mí, ahondaremos en esta broma con una rigurosa explicación, la curiosidad contextual debidamente documentada para enriquecer vuestro intelecto. Vamos a ello.









Juego de palabras:

Rótula: (Del lat. rotŭla, ruedecilla, por la forma).
1. f. Anat. Hueso en la parte anterior de la articulación de la tibia con el fémur.
2. f. Med. trocisco (cada uno de los trocitos en que se divide una masa medicinal).



Rotolo (Suze): Susan Elizabeth Rotolo (20 noviembre 1943-25 febrero 2011), más conocida como Suze Rotolo, fue probablemente el romance más "cantado" del cantautor norteamericano Bob Dylan entre 1961-64 y una fuerte inspiración para su música. Rotolo es la mujer que camina con él en la portada de su segundo álbum, el mítico The Freewheelin 'Bob Dylan, lanzado por Columbia Records y que en 1963 supuso el verdadero debut del artista.





“Y ya no pude quitarle la mirada de encima. Era la cosa más erótica sobre la que jamás había posado los ojos.
Bob Dylan (Robert Allen Zimmerman) Crónicas

Hace poco alguien me recordó que el arte jamás le debe nada a nadie. “Dylan, es eso. El arte no le debe nada a nadie". Un Dylan recién llegado de 19 años degustaba frenético la esencia vaporosa del bohemio barrio Greenwich Village del New York en el 61; las luces epilépticas de los teatros, el tufo a cigarrillos en los pubs como Wha? donde tocaba a cambio de comida y cobijo, las estanterías de libros picoteadas entre horas de forma furtiva en casa de sus amigos y los acordes remembrados las noches de frío insomnio en los sofás donde llegó a dormir hasta conseguir el destartalado apartamento en el 161 de la calle 4 Oeste. Suze fue su guía emocional en las arterias artísticas de New York y recondujo su maduración intelectual; un amor estimulante, apasionado, incisivo y vitalista antes de la bisagra mediática de Joan Baez. 

La primera vez que se vieron Dylan y Suze fue el 29 de Julio de 1961, en un megamusical folk en vivo donde Dylan tocaba, en Riverside Drive (Manhattan). “Estaba metida en miles de cosas. Conocerla fue como adentrarse en los cuentos de las Mil y una Noches. Tenía una sonrisa capaz de iluminar una calle atestada y poseía una vitalidad asombrosa. Me recordaba a una heroína libertina. Era mi tipo”.

Con solo 17 años, Suze Rotolo publicaba ilustraciones para diversas revistas de New York y participaba en la organización de producciones teatrales del Off Broadway también seducida por el ambiente artístico/beat de la ciudad. Todo lo que Dylan buscaba.“Un nuevo panorama artístico se abría ante mi”. Empezaron a verse con frecuencia y a partir de enero de 1962 Suze se instaló definitivamente con Bob en el cuchitril de la calle 4 Oeste. “En invierno no había calefacción. Hacía un frío glaciar y nos calentábamos acurrucados bajo las mantas” Sin embargo, la familia de Suze no veía con buenos ojos a aquel arrabalero joven despreocupado a la manera James Dean; demasiado sincero y ambicioso como para secuestrar una falsa reverencia en sus modos toscos e inseguros. Por aquellos tiempos, Bob incubó en la penumbra una paranoia comprensible para con Suze: quería protegerla de las lenguas de su familia e hizo lo posible para no alejarla de su mundo temiendo que algún día su relación zozobrase. Un tira y afloja constante que trajo a Dylan de cabeza y en el que se recrea absurdamente la broma. “Mi relación con Suze no fue precisamente un paseo por el campo”, recordaría en Crónicas.
Este ánimo de constante preocupación se vio acrecentado por el veneno que, según Dylan, inoculaban madre y hermana en el corazón y la mente de su novia; ánimo apesadumbrado, nostálgico y velado que terminó ajando torpemente  letras como Ballad in Plain D del disco Another Side of Bob Dylan o que moldeó con ternura prosaica canciones del talante evocador de Dont Think Twice it`s all Right, grabada en medio del idilio de gatos callejeros con Suze.

En marzo del año siguiente, cuando Bob rebozaba fama, los rumores de su romance con Joan Baez y otros antiguos fantasmas culminaron en la ruptura de la pareja. Y este es el innecesario origen de la broma compleja. El arte, la evocación y el impulso más visceral del alma humana (si finalmente tenemos de eso), de sus sueños fatales y taciturnas torturas y aspiraciones, jamás le deberá nada a nadie ni a nada. Nada a la política, ni a la ideología, nada al poder, ni a dios, nada a los callejones, ni a los periódicos viejos, nada al amor. Nada. Ni siquiera a Suze Rotolo. 

Esto es lo que me dijeron. Y creo que es cierto. Y también todo lo contrario. Pero yo, soy solo un escéptico. Disfruten.