miércoles, 10 de diciembre de 2014

Caga el rey, caga el papa, de cagar nadie se escapa


Primero que todo, te dejo música mística para que escuches mientras  lees.



Lo que une a las personas es, cómo no, el cariñHABLAR DE MIERDA. Si no has hablado de caca con tus seres más allegados, quiere decir que ahí, no hay confianza. Pero no es solo hablar de caca, si no de esos momentos que todo el mundo (y quien diga que no, MIENTE) hemos sufrido por culpa de un apretón. A mis amigos y a mí nos encanta hablar del tema, sobre todo cuando estamos comiendo, porque claro, no hay más temas para hablar mientras comes, que va…

Esas mañanas en las que te despiertas y te quedas en la cama mirando a un punto en la nada de tu habitación sintiéndote un poquito emo porque piensas que todo es una mierda y solo quieres morir dormir, y de pronto te das cuenta de que algo no va bien… Ese día no desayunas, ese día sales a la calle con miedo, ese día sabes que te vas a cagar en cualquier momento.

Lo peor de esos días es cuando te tienes que desplazar en un transporte público, te llevas todo el trayecto con la cara blanca, rogando para que el viaje dure lo menos posible y vuelvas a encontrarte en un medio conocido.  Pero si te da el apretón durante el viaje, ¿qué haces? Yo, por ejemplo, tengo que ir en tren todas las mañanas, y pensareis, “pero el tren tiene servicio, así que puedes ir”, pero no es tan sencillo amigos; te recorres medio tren para llegar al baño, frente a las miradas de todo el mundo, pensando “saben que me cago”, y lo que más temes, “lo van a oler”.

Pero bueno, demos por hecho de que seremos suficientemente fuertes para llegar a nuestro destino (trabajo, escuela, etc). Allí estás, con tus compañeros hablando como si nada. En mi caso, os hablaré desde el punto de vista de un estudiante. Pues bien, empieza la clase, te sientas, intentando siempre quedarte en el asiento que da al pasillo por si tienes que salir corriendo. Ese día lo mismo tienes calor que te quedas helado, y además, no paras quieto ni un segundo. Estás descompuesto por dentro y eso va a explotar en cualquier momento. Pero claro, nunca puede faltar la típica persona que te dice “tienes mala cara, ¿estás bien?”, y no sé ustedes, pero a mí solo me sale mirarle, sonreír y decirle “si…”, mientras pienso “como salga de clase se va a dar cuenta que he ido al váter”..

Y ese día, tarde o temprano, caes derrotado sobre la taza. Por eso, a mí siempre que sé a dónde voy a ir, me gusta tener pensadas las localizaciones de los aseos más limpios y menos visitados. De todos modos, también se ha dado el caso en el que me ha pillado en un sitio ajeno a mí, y si os digo la verdad, siempre es mejor pasar un poco de vergüenza yendo al baño de cualquier bar, que cagarte encima. Yo lo prefiero, pero oye, para gustos los colores.

Volviendo al tema de la amable persona que te pregunta por tu estado anímico, si el caso se diera con una persona con la que el grado de confianza es mayor (habéis hablado de caca, y mucho), no espero ni a que me pregunte, lo voy avisando de antemano “hoy soy mierda de los pies a la cabeza, te aviso” porque, de esta manera, ya me siento más tranquilo, y si tengo que salir corriendo buscando el servicio más cercano, lo haré sin disimular, porque esa persona no me juzgará.

Bien, dejemos el tema de la caca, por ahora… Este sólo ha sido mi primer post, hablar de mierda es un tema amplio y espeso, y es necesario digerirlo en pequeñas dosis.  Si me contratan (por llamarlo de alguna forma, porque aquí nadie suelta un céntimo), me presentaré como es debido.

Hasta entonces, ¡MUCHA MIERDA!

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